Aprendí la revolución, haciéndola al revés. Llegue tarde a Peron y mucho más al Che. Monté mil caminos y ninguno iba hacia vos. De todos modos, siempre estoy ahi, aunque no lo notes.
Buscando a Kottler encontré a Kerouac y ya no hubo retorno. Tal vez esperé demasiado. Descubrí que el único lugar a donde ir, siempre está adelante. Cargo una mochila repleta de preguntas y vacía de respuestas. Comprendí que no hay una sola verdad. Solo existe tu verdad, y tenes que encontrarla. Ahí está el camino, te espera. Viajé, bajé, subí, sufrí, volé. Aunque no lo notes, siempre estoy ahí.
De tanto perder, no quedo más que andar liviano; desde entonces, el tiempo se puso de mi lado.
Robé, maté, engañé; y siempre fue por amor.
Nunca supe levantar la guardia, pero ya ves, aun sigo en pie.
Ya pasó... Pasó el mar, la ausencia, distinto cielo y la misma luna.
Aunque no lo veas, confiá. Yo sigo ahí.