viernes, 26 de octubre de 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

La hora del te


Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. Se levanta sin prisa y sin sorpresa, pues estaba esperándola. Abre tranquilamente y la ve, hermosa. No se conocían, aunque se habían cruzado un par de veces. Nunca, pero nunca, la había visto así, radiante.
Le sonríe, con la satisfacción del que sabe.  La invita a entrar, pues es de mal gusto desatender a las visitas. Sirvió dos tazas, el té caliente y algunas masas.  Era la hora correcta.
Conversaron animadamente, ya no se acordaba hace cuanto que no tenía una charla tan intima.
Todo había sido tan imprevisto. Todo había sido tan cruel…  Fue necesario?  Probablemente no,  seguramente sí. Como sea, estaba hecho.
Terminaron el té, se dieron un fuerte abrazo y salieron, juntas, sin miedo.
Sabiendo que todo final, es solo un nuevo comienzo.

San Bernardo (un relato)


San Bernardo

Presentaron sus armas en cada esquina del cuadrilátero. Sabían bien que a pesar del tumulto, de los mirones de turno, e incluso a pesar de ellos mismos, estaban solos y tenían algo que resolver.
Arte de espadachines. No era la primera vez que se batían. Ya se estaba convirtiendo en una costumbre con la que se sentían muy a gusto. Uno para olvidar y el otro por no acordarse.
Miradas fuera del tiempo, riña de gallos, torazos en rodeo ajeno. Se sabían, se despreciaban, se necesitaban. Cada quien era sí mismo a través del otro.
Cinco proyectiles en cada recamara, solo cinco, a medida, con caprichos de artesanos, con verbo de poetas, con la tensión de no poder fallar.  Solo cinco y toda la eternidad era de ellos. La gloria y la nada, encerrada en un puño.
Bravuconadas.
Destellos.
Repican los tiros. Mirándose a los ojos, sin espacio. La vida entera en un instante. Los más grandes misterios, deseos, recuerdos, sueños. Todo se resuelve y se concreta en un solo gesto…  Rodaron con un silencio ensordecedor, cortaron el aire.
Alrededor, todo era nada. Tensión, labios rotos, ojos en llamas.
Estaban solos a pesar del mundo.
Tan solo un instante...  Ese instante.
Escalera servida al primer intento!!
-Carajo, si empezamos así, no hay mucho para hacer hoy!
-Vamos, no llore quiere! Ahora tira uste´, le toca.
- Ojo como anota, eh! No sea cosa…
- Si dudas, anota vos! Y si no, cierre el pico!
Llenaron los vasos, los apuraron de un trago. Risotadas, festejos, complicidad de camaradas, de almas en pena, de sueños gastados.
Llovía.
Qué lindo se ponía el invierno!

martes, 23 de octubre de 2012

Ese lugar...

Adonde irán las palabras
cuando ya nadie las nombra?

Adonde irán las canciones
cuando ya nadie las canta?

Adonde irán tu nombres
cuando no los lleven mis labios?

Adonde irán mis labios
cuando ya no te busquen?

viernes, 12 de octubre de 2012

Desafios

Llevame a descubrir un lugar al que nunca hayamos ido.
Animémonos a inventar un amor,
que probablemente no sea el nuestro...

lunes, 8 de octubre de 2012

Razones y caprichos

Escribo para vivir, para latir, para ser.
Escribo para no desesperar, para salir y andar.
Escribo para conjurar el desamor, y borrar sus huellas de mi corazón.
Escribo por lo que fue y por lo que vendrá.
Escribo por la locura y la creación.
Escribo por la libertad, por la amistad, y por la luna en tus ojos
Escribo para hacer la revolución y mil canciones.
Escribo para la eternidad o, al menos, esta noche en tu cama.
Escribo para comer, para respirar y para no olvidar.
Escribo porque me lo pide el alma y también el cuerpo.
Escribo porque existo, y porque existo, escribo.

Limpiando un poco.

Descubrir un camino, ya andado a oscuras. Pero esta vez, mirando un poco mejor.  Ver salir el sol en esa playa, que tan bien conocias, y en la que nunca te animaste al amanecer. Patear las botellas vacias, que con tanto esmero juntaste todo este tiempo. Y en su lugar, poner varias con un vino nuevo, de esos que tanto te gustan.
Algo asi esta pasando. Empezar a ser, desde el ser; desde el estar. Pero con intencion de ir a algun lugar. Con un objetivo.
Flor de cambio, eh! Flor de cambio...
Era hora de empezar a acomodar.