Cierta vez, comencé a escribir una historia, de esas que tanto gustan, llenas de miserias y alguna que otra virtud.
Tenia un mundo armado: los personajes, la trama, las ubicaciones, varios diálogos...
Todo se venia dando solo, crecía con vida propia, parecía que solamente estaba descubriendo algo que ya existía; que solo estaba poniendo un poco de atención a algo que estaba escondido...
En un momento, uno de los personajes se me planto.
_ Bueno, bueno... no te parece que ya es suficiente todo esto?? no crees que ya bastante mal la pasamos, como para que estés dando a conocer lo nuestro??
Tanto insistió sobre lo mismo, que empecé a plantearme la cosa con un poco de seriedad...
Después de un par de noches de mal dormir por el asunto, decidí ponerle fin a la situación y abandonar el relato definitivamente. Cosa que fue muy agradecida por mas de uno...
Hace unos días, me acorde de todos y pase a ver como andaban. Las cosas seguían mas o menos igual, con pequeños cambios para bien, por suerte. Los chicos estaban grandes... Tanto tiempo había pasado!!!!
que tan cambiados estaban los chicos? tiraban pasos?
ResponderEliminarnono, por suerte estan bien educaditos! acordes... muchos y muy buenos, por suerte!!
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